
En 1515 nació en Ávila (España) Teresa de Cepeda y Ahumada. Mujer excepcional, inquieta y andariega, mística y escritora, que con 20 años se haría carmelita en el Monasterio de la Encarnación de su ciudad natal y más tarde daría origen a una nueva familia religiosa en la Iglesia: el Carmelo Descalzo. Conservó todo lo bueno que encontró en la tradición carmelitana, de la cual en principio no quiso desprenderse sino reformarlo. Enriqueció esta nueva familia con unos valores totalmente nuevos en su época: radical igualdad entre las monjas, valoración del trabajo manual como medio de subsistencia, desarrollo de una oración y espiritualidad afectivas, afirmación de las virtudes humanas y de las relaciones fraternas como cimiento de la consagración religiosa. En torno suyo se crea y suscita esta nueva familia conocida hoy como los Carmelitas Descalzos o Teresianos- familia de religiosas, frailes, sacerdotes y seglares, a los que ella va formando en el camino de perfección: de la oración y de la interioridad. Llegaría a fundar 32 casas en toda España. Pronto, sus palomarcicos como ella llamaba los conventos que iba fundando, se extendieron por toda la geografía española. La personalidad de Teresa de Jesús era una fuerte y natural simpatía, que la hacía muy atractiva. Repetía que "una santo triste es un triste santo" y que "tristeza y melancolía no las quiero en casa mía". Tenía, además, una extraordinaria capacidad de comunicación, lo que hizo que numerosas personas de todos los estratos sociales buscaran su amistad: obispos y arrieros de los caminos, nobles y campesinos, teólogos y estudiantes. Ella insistía en que "cuánto más santos, han de ser más comunicables". Su magisterio espiritual se desarrolla en cuatro obras mayores: el Libro de la Vida, Camino de Perfección, las Moradas y las Fundaciones, así como en sus tratados menores: Comentario al Cantar de los Cantares, Constituciones, Cuentas de Conciencia, Exclamaciones, Poesías entre otros. Profundamente enamorada de Cristo, nos enseña a poner los ojos en Él: "No os pido otra cosa que le miréis... Mire que Él le mira a Usted"; a mirar a Cristo como "amigo que nunca falla, compañero de camino, valiente capitán en la batalla, siempre cercano... Si estáis tristes miradle camino del calvario y Él, por consolar vuestras penas olvidará las suyas; si estáis contentos, miradle resucitado y veréis cómo su gloria os inunda". Insiste en que "la oración es un trato de amistad con Quien -Dios- sabemos nos ama". En 1582 fallece como Hija de la Iglesia en Alba de Tormes. El papa Pablo VI, en 1970, la declara junto con Santa Catalina de Siena como las dos primeras Doctoras de la Iglesia Universal. Teresa es maestra de oración en la Iglesia; una estatua suya, que se encuentra en el Vaticano, confirma ese lugar que la Iglesia le ha concedido, reza lo siguiente: Teresa, Madre de los espirituales.
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